Basso S.A. trabaja en la certificación de una “compliance”

Basso S.A. encaró el trabajo de modernización de sus conductas corporativas y de relacionamiento que plasmará en una serie de acciones colectivas, de capacitación y entrenamiento, destinada a la promoción de la integridad y el fortalecimiento de sus mejores principios. Su objetivo es establecer, de forma responsable e innovadora, una cultura corporativa de “compliance” junto a todos sus colaboradores, promoviendo así, un compromiso con la consagración de un ambiente de ético, íntegro y transparente, acorde a la demanda de los mercados globales y a su trayectoria de casi 60 años.
En un ambiente de creciente dinamismo y cambio de los modelos de negocios, nunca fue tan visible la necesidad de una conducta íntegra y responsable en las organizaciones. Hace ya muchas décadas vivimos una mayor intensidad e instantaneidad en las comunicaciones, teniendo como consecuencia un aumento la demanda de transparencia en las organizaciones y de la expectativa social en relación al compromiso ético de las mismas.
De esta manera, gana fuerza el tema del gobierno corporativo y la preocupación de las organizaciones en, además de seguir las normas legales que regulan los mercados, buscar las mejores prácticas como resultado de sus valores y principios, que incluyen la transparencia y responsabilidad. 
Hoy ya no ese trata solo de vender más, el público general lo demanda la ausencia de conductas conformes, eso sí, es un diferencial que daña la reputación de las marcas y las organizaciones.
En el mundo corporativo de hoy, la velocidad de los negocios y la amplitud de las relaciones exigen un permanente ejercicio y una vigilancia sobre el cumplimiento de los principios éticos contenidos en el conjunto de las normas internas de una empresa y todo lo que de alguna manera se relaciona con ella.
Las organizaciones son constantemente evaluadas y observadas por los consumidores y clientes a la hora de adquirir un producto o servicio. El mercado está más consciente y comprometido y, por eso, busca organizaciones que ofrezcan más que la calidad de sus productos. El consumidor quiere identificarse con la empresa además por sus valores y principios.
Frente a ese escenario, como ante los desafíos actuales de los negocios y en línea con sus creencias, Basso S.A. inició el trabajo de renovación de sus conductas de organización y relacionamiento. A partir del 2020 cuando alcance la madurez de los 57 años de trayectoria, reafirmará sus valores y propósitos, plasmados en una serie de acciones colectivas, de educación y entrenamiento, destinada a la promoción de la integridad y el fortalecimiento de sus mejores principios.
Ante la palabra “compliance”, es usual que se intente traducir y entender lo que significa, lo que abarca y de qué se trata. El término compliance proviene del verbo inglés “to comply”, que significa cumplir, ejecutar, acordar, adecuarse, satisfacer lo que le fue impuesto. “Compliance” es el deber de cumplir y estar en conformidad con directrices establecidas en la legislación, normas y procedimientos determinados, interna y externamente, para una empresa, de forma de mitigar riesgos relacionados a la reputación y a aspectos regulatorios.
Además de ser un deber ético, que debe ser cumplido sin esperar recompensa financiera, la actuación de las organizaciones en conformidad con las normas y mejores prácticas traen ventajas para la comunidad, la economía y para el medioambiente, es decir, para el país como un todo.
“Compliance” es una estrategia no solo orientada a obtener ganancias y competitividad en el largo plazo, también contribuye decisivamente a la propia sobrevivencia de la organización. Así como Basso S.A. afianzó el trabajo realizado en 1990 sobre los procesos productivos y en la década del 2000 en materia de normas medioambientales, mantiene la convicción de que es el momento de trabajar en torno a la responsabilidad corporativa, en su consolidación corporativa. 
Cada día aumenta la importancia de factores intangibles. “Compliance” contribuye con su parte al aumento de este valor intangible por ser un instrumento cuyo objetivo principal es la protección de la reputación de la empresa. El éxito de las organizaciones depende extremadamente de la confianza pública, reflejada en el valor de sus marcas, su reputación, en la capacidad de atraer y fidelizar clientes, inversores, socios y colaboradores.
Basso no considera una opción estar en “compliance”. Es una responsabilidad. Las organizaciones están siendo cada vez más observadas y evaluadas desde el punto de vista de su comportamiento como “ciudadanas”. Como consecuencia, “compliance” debe prevalecer en todo y cualquier eslabón de la cadena de valor. Además de eso, experiencias pasadas demuestran que las actividades de “compliance” poseen una valiosa propuesta. Por lo que este modelo de conducta corporativa puede ser entendido como una forma de hacer negocio. Trabajar proponiendo desde el cuidado de las personas.
Las recientes orientaciones de FTC (U.S. Dept Justice, Antitrust div., evaluation of corporate compliance programs) en los Estados Unidos, es el inicio del desarrollo de la “Autoridad Nacional de la Competencia de la República Argentina” (Ley 27.401/2017 – Responsabilidad Penal Personas Jurídicas Argentina - Programa de Integridad e Ley 27.442/2018 – Ley de Defensa de la Competencia de la Nación Argentina), establecen los parámetros legales para la estructuración del Programa de Conformidad que está en vías de elaboración e implementación.
En este sentido, Basso S.A. es consciente del rol que las empresas deben tomar en la construcción de una sociedad más virtuosa. Con su conducta, intenta difundir las mejores prácticas, contribuyendo a un ambiente económico más responsable, reafirmando su compromiso de actuar con ética y respeto a sus valores. Como lo expresó su vicepresidente, Juan Carlos Basso, durante un reciente seminario en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires –UBA- “Para una empresa Argentina que hoy compite globalmente, certificar compliance es estratégico”.
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